Entrevista con Gustavo Vega | Teórico y autor de la poesía visual

Teórico y autor de la poesía visual
Entrevista con Gustavo Vega

-¿Quién es Gustavo Vega?

-Un leonés, que reside en Barcelona y que entre otras cosas investiga teórica y creativamente en el campo de la poesía. Bueno, dependiendo de por dónde vaya tu pregunta, como persona, por supuesto, indefinible. La persona es un misterio, un enigma, incluso para ella misma, y yo no iba a ser menos.

-Esta respuesta me recuerda que tienes algunas aficiones filosóficas. ¿Te atreverías a definirte como filósofo?

-Hay adjetivaciones que son más difíciles de poner que otras. Si uno tiene de profesión apagar fuegos, se dice que es bombero. Pero… ¿cuándo se puede decir de alguien que es filósofo? Yo hice la carrera en tal disciplina, y soy profesor de la misma. Pero sobretodo, aunque esto puede ser una sensación común a mucha gente, aún ajena a las materias filosóficas, tengo tendencia a participar humildemente del sentido etimológico del término “filósofo”. “Filos”, como es sabido, tiene que ver con afecto, afición, amor por… y “Sofía” con sabiduría. El filósofo se define más por su deseo de saber, que por saberse sabio. Es el talante opuesto al del sofista, al del chulillo sabelotodo, o al del iluminado que posee verdades absolutas.

-Pero a ti se te conoce más como poeta, y sobretodo como poeta visual. Y también, aunque quizás en menor grado, como artista plástico. ¿Cómo prefieres que te reconozcamos?

-Asumo las tres adjetivaciones, e incluso alguna más. Todas y ninguna como exclusiva, todas de forma relativa. Mi búsqueda en el ámbito de la filosofía, es paralela a mi exploración en el área de la palabra poética, y en la de la forma plástica. Son tres disciplinas que se conjugan en el marco de mi variada actividad con la intención de dar respuesta a una misma necesidad, intentan desvelar un mismo enigma…, quizás equilibrar un mismo desequilibrio.

-¿Cuál es tu profesión y cuáles son tus aficiones?

-Lo tengo todo tan entremezclado que me cuesta distinguir. Oficialmente soy profesor, pero mi dedicación es el estudio y la creación

-Háblame de Gustavo Vega poeta. ¿Cuándo comenzaste?

En mi caso la escritura poética -y no cuento como tal los ensayos de la adolescencia- nació “a posteriori” del estudio de la filosofía, y también después de años de aprendizaje en el campo de la pintura. Surgió como una necesidad de expresión, y también de búsqueda, que asumiera estratos de la persona más amplios que los afectados por la mera racionalidad de la especulación filosófica. Por ello la interrelación entre filosofía y poesía es una constante en mis textos. Y, por otra parte, mis anteriores incursiones en el mundo de la plástica me llevaron, inevitablemente, a la exploración expresiva dentro de las diferentes formas de la llamada poesía visual, concretismo, poesía caligramática, etc… y, también, del videopema.

-Cuando hace años expusiste gran parte de tu obra en el Centro Cultural de Caja España, la titulaste “POÉTICAS VISUALES” y posteriormente en el Instituto Leonés de Cultura “PoÉticas Visuales”. A primera vista parecen sintagmas cuyos términos se contradicen…

-Utilicé el título “POÉTICAS VISUALES” por considerar que era una forma ambigua en la que tenían cabida tanto trabajos que están en la línea de la llamada “Poesía Visual”, como los que están en la de la “Poesía Concreta”, del “poema-objeto”, de la “poesía minimomaximalista” o que son “metáforas icónicas”, etc. Estos dos últimos términos son de la propia cosecha; perdón por la pedantería. He de reconocer, además fué hecho a propósito, que alguna de las obras expuestas estaban en el límite de la posibilidad de ser encuadrables en tal título. Y por lo que respecta al título de “PoÉticas Visuales” lo que se subraya aquí es la dimensión ética de tales prácticas.

-Sobre “poesía visual” has escrito, dictado conferencias e incluso hiciste tu tesis doctoral. Háblame un poco de ello, de su naturaleza.

En cuanto a la naturaleza poética de la “poesía visual” te diré que estamos en un terreno que se presta a múltiples disquisiciones. Hay desde los incondicionales que dicen que es la poesía de la era de la imagen, o sea del futuro presente, hasta los que no aceptan tal aberración de la naturaleza por considerar que la poesía es poesía, y la plástica es plástica. En este punto, y a falta de un consenso y de una oficialidad, yo tengo mi propio criterio personal. Para que una obra sea considerable “poesía visual”, exijo que sea, en primer lugar visible, si no se ve no puede ser visual. Y, si hablamos de poesía, que su contenido respire una sensibilidad, emotividad… un mensaje… análogo al de la poesía verbal. Y, al mismo tiempo, aunque en este punto habría que hacer muchas matizaciones en su concreción, que la obra se “con-forme” a partir de determinados elementos semánticos más o menos reconocibles -letras, señales convencionales, etc.- o que sus objetos y formas funcionen como conceptos. En definitiva que se generen campos “sintagmático-visuales” que sean poéticos.

-Esto último a alguien puede recordarle el arte conceptual

-Sí, no todas, pero muchas formas de la llamada “poesía visual” pueden ser tenidas como arte conceptual

-El hecho de colocar frases y letras en un cuadro, como hacen a veces algunos pintores actuales, por ejemplo, Tapies, Viladecans, etc. es motivo suficiente para considerar como “poético visual” a una obra?

-Por supuesto que no

-A juzgar por lo que he visto en tus exposiciones, la poesía visual ¿no está más cerca de la plástica que de la literatura?

-En muchas de mis exposiciones ha dado más protagonismo al aspecto plástico. Pero hay otras formas, también calificables como “poético visuales”, que son más literarias. Estamos en un terreno resbaladizo entre la palabra literaria y la plástica. Hay obras que son más literarias que plásticas, otras lo contrario, y algunas otras navegan en un territorio intermedio. Suele ser difícil saber si es la plástica la que toma la palabra, o si es la palabra la que toma la plástica.

-¿Te preocupa que tu obra “poético visual” no sea bien entendida como tal?

-No. Lo que me preocupa es que mi obra llegue, que diga algo dentro de ese algo indecible que es el ámbito de lo poético. Que posteriormente se le ponga un adjetivo u otro me tiene sin cuidado. Que sea, o no sea, calificado de poesía, de plástica o de lo que sea, es absolutamente secundario. No tiene importancia. Yo cuando trabajo me entrego a la obra, no al adjetivo.

-Las composiciones de poesía visual, ¿no pecan a veces de simpleza? Pienso, por ejemplo en aquellos esquemas de soneto que yo he visto en algunas de tus exposiciones.

-Dentro de la poesía visual hay muchas tendencias y maneras de hacer. Yo tengo varias líneas, una de ellas de carácter “minimalista”. De antiguo es sabido que a veces los extremos coinciden, que lo menos es más, y viceversa. Como también es sabido que lo más complejo suele presentarse sobre soportes de gran simplicidad. Una expresión tan elemental como decir que “el ser es y el no ser no es” hizo en otras épocas correr raudales de tinta. Por otra parte, hay poemas que tienen una clara vocación de objeto lúdico, a veces son ironías. Tal es el caso del soneto que me citas.

– Cuales son los orígenes de la poesía visual?

-Sus orígenes pierden en la historia, en la intrahistoria. Podríamos ir hasta las primeras manifestaciones lingüístico visuales del homínido revestido o enmascarado, “per-sonado” -persona viene de “prósôpon” o de “per sonare”, máscara-. Más modestamente podemos considerar como antepasados a los poetas caligramáticos griegos y romanos -los “cármina figurata” o “texnopaignia”- cuya tradición se ha ido renovando, y cambiando de gusto, en sintonía con la sensibilidad de cada uno de los periodos históricos: medioevo, renacimiento, barroco, etc. Mas modernamente Apollinaire reinventó la idea con el nombre de “caligramas”, y tras él los futuristas, dadaístas… Los surrealistas con sus “collages” pueden ser considerados como el precedente de lo que yo denomino “metáfora icónica”, y también del “poema objeto”. A finales de los cincuenta, en Brasil se inaugura la tendencia concretista. Y así sucesivamente..           

-Y en España, ¿cual ha sido su desarrollo?

-En España falta escribir una historia rigurosa del fenómeno. En la época barroca y en el Siglo de las Luces hubo una gran producción de textos caligramáticos y acrósticos que para mí son calificables de “poético visuales” que junto con otras creaciones “no-poético-visuales” jeroglíficos, emblemas, empresas, etc. fueron utilizados muchas veces como adornos de carácter efímero. Del siglo XIX nos ha llegado también algún caligrama. En el área catalana, hay un momento de especial interés, con el futurismo y el surrealismo. Me interesa especialmente Salvat-Papaseit. Entre los años 60 y 70, han ido apareciendo algunos grupos, pero sobretodo individualidades dispersas que han estado en contacto con diversas corrientes llegadas del extranjero: el concretismo procedente de Brasil, el letrismo de Francia, la poesía visiva italiana, etc. Así, por citar sólo algunos ejemplos, el grupo “Problemática-63”, en Madrid, creado por Julio Campal. Al año siguiente, y muy relacionado con las vanguardias musicales, el grup ZAJ con Juan Hidaldo, Walter Marchetti, Ramón Barce y otros. En Cataluña Guillem Viladot, Josep Iglesias del Marquet, Joan Brossa y J.E.Cirlot. En torno al año 68, se crea en Madrid del grupo N.O. y por allí andaban Fernando Millán, E.Uribe, Aberásturi y otros. Épocas en las que también hacían “poesía experimental” Carlos de la Rica, Francisco Pino, Felipe Boso, Pablo del Barco, José Mª Iglesias, etc. El año 74, se publica en Mallorca Neón de Suro, En Valencia se crea el grupo Texto Poético y la colección Nueva Escritura. El año 78, Jordi Vallés y yo mismo, creamos el grupo Ámbit de Poesia Visual de la Universitat Nova, y promovimos la experimentación poética en el ámbito de la enseñanza. Durante los años 80, los poetas visuales se decartan por la poesía acción y reviven el fonetismo que ya habían explorado los dadaistas. En esta época yo creé el grupo “Ex.Tensión Fonética” para recitar mis poemas visuales. Y más recientemente es de destacar el creciente interés por las nuevas tecnologías. Algunos practicamos la “video-poesía”

– Por lo que dices, en la actualidad el campo no es uniforme, si no que hay tendencias.

-Al ser un terreno en el que la experimentación formal no tiene límites, y al ser interdisciplinar, aunque se puede hablar de unas grandes líneas de desarrollo, la concreción es sumamente variada. Incluso puede darse el caso, tal sucede en mi obra, que un mismo autor tenga diferentes líneas de trabajo.

¿Qué nombres destacarías actualmente?

-Me cuesta darte nombres, entre otras cosas porque la amistad me impediría ser objetivo. El más conocido, sobretodo después de haber expuesto en el Reina Sofía, es Joan Brossa. Pero hay otros muchos que están trabajando bien, aunque no les conozca casi nadie.

-Fundaste y dirigiste en Barcelona el grupo “Ex.Tensión Fonética” y el “Laboratorio de Investigaciones Poético-Fonéticas”. Háblame del asunto.

-El grupo nació de forma natural, y sin grandes planteamientos previos, ante la dificultad o imposibilidad, cuando me invitaban a recitar mi poesía, de algunos poemas míos de tipo visual o textuales con algún recurso visual incrustrado. Y el “Laboratorio… “ es el ámbito y el instrumental con el que el grupo investiga y ensaya. De él participaron también los diferentes grupos de mis “Talleres de Creación Poética de Plaza del Buensuceso”.

-Qué es eso de los “Talleres de Creación Poética”

-Son talleres que he realizado durante muchos años con gentes de diversa procedencia en mi propio estudio de la barcelonesa Plaza del Buensuceso –Plaça del Bonsuccés-. Es una actividad que comencé en década de los 70 con alumnos de BUP en un colegio y que, posteriormente, la demanda me ha llevado a ampliar la oferta a un público muy amplio. En ellos trabajamos tanto recursos tradicionales como visuales y de experimentación. Una extensión de ellos son los diferentes cursos que he dado en universidades y otras diferentes entidades españolas y extranjeras.

-Me gustaría terminar preguntándote si crees que la poesía visual responde a las preguntas de nuestro tiempo.

-La poesía en general es respuesta y es pregunta, es reflexión, y también grito, es un secreto “des-velado”, una explicación… y a veces pura verborrea. ¿A las preguntas de nuestro tiempo? Quizás… A las del hombre en general, y a las del Yo concreto, ser encarnado, o enhuesado, en el tiempo concreto. Y en este marco, y en una sociedad más proclive a la imagen que a la palabra, la poesía visual tiene amplio campo de posibilidades.

-Quizás pueda llegar más rápidamente a la gente, sobretodo a los que no leen.

En efecto, la poesía escrita, en general, tiende a ser discursiva, a dilatarse en la temporalidad. En cambio, la poesía visual, en la mayor parte de sus formas actuales, no en todas, tiende a la inmediatez, es un arte de la espacialidad. El primer golpe de vista suele ser decisivo.

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